Vivir con Fibromialgia en tiempo del Coronavirus

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Por Amarilys Estévez
Hoy Noticias/Santiago,R.D-¿Alguna vez has sentido el dolor de otro sin imaginar la razón de su sufrimiento?
El mundo tiene gente que sufre: del alma, por soledad por ansiedad, por carencia o simplemente por haber perdido su identidad. Hay otros sin un diagnóstico tangible que viven en la amargura del desconsuelo, de no tener el calmante para seguir su cotidianidad y solo contar con la fuerza de voluntad, como los que padecen de Fibromialgia.
El 12 de mayo se celebra el Día Internacional de la Fibromialgia; una efeméride instituida e impulsada desde el año 1993 por asociaciones de pacientes de todo el planeta con el objetivo de informar y sensibilizar a la población sobre este síndrome de sensibilidad central y sobre la realidad y necesidades de los afectados y sus familiares.
Se trata de un síndrome clínico de origen desconocido, caracterizado por la presentación de dolor crónico generalizado del aparato locomotor, inductor de una disminución significativa de la calidad de vida. Fue reconocida como una enfermedad por la Organización Mundial de salud en el 1992, aun para muchos suena extraño el término, por ser relativamente nueva.
Sin ser especialista del área de la salud, solo por experiencia propia, hemos visto muchos de esos pacientes empeorar su calidad de vida, La situación provocada por la pandemia del coronavirus y sus implicaciones, sobre todo las medidas adoptadas para evitar su propagación, los lleva a pasar “el Niagara en bicicleta” a esos incomprendidos pacientes. Decimos incomprendidos, porque así le llamaban en países como España y Estados Unidos, debido a que hasta principio de los años 90, sus síntomas solían ser tratados como simples quejas.
Como no tienen una condición de salud “aparente” para merecer un trato preferencial, sobre todo en los supermercados, están obligados a exponerse, aunque anden con la cruz del dolor crónico a cuesta y hacer largas filas, o simplemente regresar a casa sin sus productos de primera necesidad.
Los centros de fisioterapias y consultorios médicos están temporalmente cerrados. Al dolor indescriptible de esta enfermedad se le suma el dolor de no poder asistir al menos a conversar con su especialista o recibir una terapia.
Una de las actividades más indicadas para mejorar la fibromialgia es la natación. El portal web fisiocampo.com publicó un estudio que demuestra que ésta ayuda a la disminución de algunos síntomas como el dolor, rigidez, la atrofia muscular, disminución de la ansiedad, el insomnio y la depresión, entre otros. La realidad es que actualmente esos centros también permanecen cerrados, lo que reduce al mínimo las posibilidades de mejorar su cuadro de dolor.
Realmente es poco lo que se puede hacer ahora, sin embargo si conoces a alguien que la padezca puedes hacer mucho: comprensión, empatía, solidaridad y compañía, aun en la distancia. Así serán menos los incomprendidos.
La esperanza está puesta en la posibilidad de investigaciones locales a fin de determinar la incidencia de la enfermedad en nuestro país, donde los afectados reciban del Estado la atención y cuidado necesario, ante una situación difícil como la actual, este es el momento, actuemos ante la enfermedad del dolor, y aun con todas sus implicaciones hagamos sin la alternativa de la cura definitiva, el escenario para su mejor vida.